Numerosos vendedores callejeros se quedaron tristes y alborotados de que sus ventas no se multiplicaran durante el cotejo entre las selecciones de Uruguay y España, al tener que ubicarse fuera de la zona cercada del Fan Zone de Los Ángeles, en Union Station. 

Además de que casi no hubo hinchas charrúas y fueron pocas decenas de españoles los que asistieron al evento de la Copa Mundial de Futbol, los vendedores ambulantes no traían en su repertorio ni las camisolas ni las banderas de ambas naciones. 

“Solamente tengo camisetas de Brasil, de México y de Argentina”, dijo Sabina Fonseca, una vendedora de Nayarit, México. “Está muy despacio la venta”. 

Los vendedores ambulantes no tuvieron tanta suerte en la jornada de ayer.

Apostada en la esquina de la calle Main y la avenida César Chávez, de ahí no pudo moverse a otro lado, ya que el acceso a la Placita Olvera estaba bloqueado por malla ciclónica. Allí se desarrollaría por la noche el Festival de la Herencia, organizado por El Pueblo de Los Ángeles. 

A su costado, Esaú González, de Guatemala se notaba desconsolado. 

“No está haciendo mucho calor, así que la gente no compra agua fresca”, dijo. 

En su negocio ofrecía aguas de piña, horchata, naranja, Jamaica, fresa y de pepino con limón. 

“No hace mucho calor, así que la gente no compra agua fresca”, dice el vendedor.

“Como que con esta Copa no nos va a ir muy bien”, se quejó. 

A excepción de los vendedores que tienen permiso para tener sus puestos en el Fan Fest, la mayoría de los vendedores ambulantes son ajenos a la euforia mundialista. 

Una de ellas era Miriam Morales, propietaria de “Morales Fresh Fruits”, quien dio a conocer que debió pagar por un seguro y contar con un permiso de salubridad. 

El objetivo de los inmigrantes de realizar ventas que les permitan asegurar un ingreso sustancial para llegar bien a fin de mes con los gastos familiares y cubrir las necesidades apremiantes, se frustró en algunos casos como también quedó frustrada la selección de Uruguay, que fue eliminada de la competencia. 

“Si me va bien, puedo llevarme entre $400 y $500”, dijo Horacio Aguilar, un vendedor poblano de hot-dogs. “Mi esposa [Angélica González] y yo, tenemos que reunir dinero para ayudar en sus estudios a mi hija, pero si me va mal, apenas obtendré unos $75.00”. 

Horacio, de 51 años, reconoce que los mejores compradores son sus compatriotas mexicanos. 

“Nosotros somos fanáticos del futbol; gane, pierda o empate Mexico comemos”, manifiesta. “Nosotros, si ganamos, pisteamos [bebemos] y si perdemos, también pisteamos. Es la cultura que prevalece en México”. 

Se estima que operan entre 10,000 y 50,000 vendedores ambulantes en las calles de Los Ángeles. El rango varía porque los reportes oficiales y comunitarios contabilizan de forma distinta a los vendedores de comida formales frente a la cifra total de comerciantes informales (como los que operan en zonas comerciales como los callejones o The Santee Alley. 

Por la misma calle Main, en la Placita Olvera, caminando de un lado a otro para atrapar a los clientes, Margarito Celedón, a grito abierto, anuncia la venta de cornetas. 

“¡Joven, cómpreme una! ¡Están baratitas!”, dice. “Dos por $7.00 o una a $5.00”. 

Después de ocho horas de trabajo, Celedón, originario de Oaxaca, afirma que le fue “bien”. En total se llevó al bolsillo $60.00. 

“Pero, imagínese, cuando se me acabaron las dos docenitas de cornetas fui a cenar y ahí se me fueron $20.00 y otros $5.00 del café”, hace cuentas. “Y, pues no me quedó ni siquiera para comprarme una playera de la selección de Mexico. Están bien caras”. 

Aun así, Margarito no se rinde. Asegura que ahorrará “unos centavitos” para adquirir una docena de playeras del Tri, y piensa ponerlas a la venta en el próximo partido de Mexico. 

“Aquí, en los callejones de Los Ángeles la docena está a $200.00 y yo podría darlas a $20.00 o $25”, dice. 

El puesto de venta de frutas de Evelyn García, de Guatemala, luce prácticamente vacío de clientes. 

“¿A cómo el vaso?”, pregunta Anthony Gil, un soldador que vino de Texas a realizar un trabajo a Los Ángeles. 

“A $10.00”, respondió Evelyn, quien efectúa sus ventas, junto con su esposo, Tony Cox. 

Entre los fanáticos, los rusos Egon Ushkov y Viktoria Babanina, quienes respaldaron a la selección de España, comentaron que les encantaron los tacos. 

“Estaban deliciosos y no eran caros”, afirmaron. 

Quien sí se quejó de los precios fue la señora Gloria Ruiz, originaria de San Salvador. 

“Compré dos pupusas a $7.00 cada una y como salvadoreña, no le hicieron honor a nuestra comida nacional”, dijo. 

David Gallardo, un madrileño que llegó a Los Ángeles se paseó en los lugares de comida de la selección de camiones de comida de Smorgasburg LA, que ofrecerá una muestra ecléctica de Los Ángeles de viernes a domingo, incluyendo favoritos del público como 8E8 Thai Food, Chubby Corn, College Boy Cheesesteaks, Dear Neighbor Handrolls, Vchos Pupusa Truck, Waku Food y más. 

“Al final me decidí por comer unos tacos”, dijo Gallardo, uno de los más fervientes fanáticos que gozó la victoria de la “Furia Roja”. 

David Gallardo, de España, disfrutó del ambiente en Union Station.
Ambiente futbolero en Union Station.

Fan Zone en Union Station 

El Fan Zone de Los Ángeles, en el que se reunieron miles de aficionados de la Copa del Mundo, fue resguardo por agentes de una agencia privada, policías a pie y de la policía montada, alguaciles del condado de Los Ángeles y oficiales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). 

La agencia de transporte de Los Ángeles continuó sugiriendo a los fanáticos del futbol que utilicen el transporte público para llegar a Union Station, a fin de evitar conglomeraciones de automóviles en la zona céntrica de la ciudad. 

“Es más conveniente y económico, ya que el estacionamiento es limitado”, dijo Mey Lyn Mitteenn, portavoz de LA Metro. Un pasaje de ida y vuelta desde cualquier punto de la ciudad cuesta $3.50. 

Además, Metro está transportando a miles de personas desde 15 estaciones. Para conocer más visita https://www.metro.net/



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