Ya suman 14 años de una relación incómoda, distante y prácticamente nula. Las figuras de la selección de Bélgica, Kevin De Bruyne y Thibaut Courtois, limitan su contacto al plano estrictamente profesional. Esta histórica tensión vuelve a cobrar trascendencia de cara al crucial duelo de este viernes contra España en el Mundial 2026.

El origen del conflicto: Caroline Lijnen y una venganza amorosa

La gélida relación se originó por el romance que involucró a Caroline Lijnen, en ese entonces pareja sentimental del mediocampista del Manchester City, con el actual guardameta del Real Madrid. Aquel encuentro ocurrió como represalia ante previas infidelidades de De Bruyne.

El affaire derivó en revelaciones públicas por parte de Lijnen, quien confesó sin miramientos a la revista Story: “Thibaut me dio en una noche lo que Kevin no me dio en tres años de relación”.

El día que Courtois casi queda fuera del Mundial

A partir de ahí, todo se resquebrajó. La hermandad entre los referentes de los “Diablos Rojos” pasó a la historia. La tensión llegó a tal extremo que, en el Mundial de Brasil 2014, el entonces entrenador Marc Wilmots consultó a De Bruyne si estaba de acuerdo con excluir al portero de la convocatoria.

Sin embargo, el volante prefirió no agravar el problema. Consciente del beneficio colectivo, rechazó la propuesta al reconocer que Bélgica necesitaba al mejor arquero disponible para aspirar al éxito.

Distanciamiento evidente en el Mundial 2026

Con el paso de los años, ambos continuaron con sus vidas y coincidieron en el seleccionado. Sin embargo, la tregua es meramente deportiva. Tras la reciente victoria belga por 4-1 sobre Estados Unidos en Seattle, los festejos dejaron en evidencia que la distancia persiste: no existió un solo gesto de cercanía que sugiriera el fin del conflicto personal.

Bajo el mando del entrenador Rudi García, Bélgica encara el duelo ante España con todas sus estrellas disponibles. Más allá de las diferencias personales en el vestuario, el objetivo es el mismo: sellar el pase a las semifinales en lo que representa el “último baile” de esta generación dorada.

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