
El fútbol helénico empieza a hablar con acento mexicano. En su primera gran oportunidad como titular desde que empacó las maletas rumbo al viejo continente, Armando González demostró que tiene el colmillo afilado.
La famosa “Hormiga” se destapó con su primer doblete en tierras europeas, guiando la victoria del Olympiakos 3-2 sobre el Volos en una intensa jornada de la Copa de Grecia.
Para el canterano tapatío, este torneo copero se está convirtiendo en el escenario ideal para sacudirse la presión y empezar a reclamar un puesto estelar en el esquema liguero. Considerado una de las joyas más pulidas del balompié azteca actual, González sabe perfectamente que el Olympiakos no es el destino final, sino el trampolín perfecto para conquistar empresas más grandes en la élite del balompié europeo.
Ojo clínico y olfato goleador
El encuentro en sus primeros compases se tornó cerrado, ríspido y con pocas ideas en el medio campo. Sin embargo, los goleadores de raza no necesitan que les pongan la mesa; ellos huelen el peligro. Cuando el partido más lo necesitaba, apareció la picardía del atacante mexicano.
Al minuto 42, aprovechando un terrible error del arquero rival que dejó la pelota muerta en el área, la “Hormiga” estuvo viva a la cita, cazó el rebote y la mandó a guardar sin piedad para inaugurar el marcador.
Lejos de conformarse con romper el hielo, el ariete azteca regresó del descanso con el santo de espaldas para los defensores del Volos. Apenas corría el minuto 50 cuando Olympiakos tejió una gran jugada por las bandas; vino un centro medido con tiralíneas que encontró a González cerrando la pinza de forma espectacular.
Con un frentazo seco y cruzado al segundo poste, el mexicano firmó el doblete de la tarde y puso a vibrar a la tribuna.
Trabajo cumplido y a pensar en la Liga
El triplete estuvo rondando en los botines de Armando minutos más tarde. La “Hormiga” se escapó en un mano a mano vertiginoso frente al guardameta del Volos; desafortunadamente, el balón le dio un extraño justo antes del impacto, impidiéndole hacer un buen contacto y dejando la de gajos dócil en los guantes del arquero.
Pese a ese pequeño déjà vu en el área, el daño ya estaba hecho. Con los deberes hechos y el trámite prácticamente resuelto a favor del gigante griego, el estratega decidió darle descanso al juvenil mexicano al minuto 70, permitiéndole salir del terreno de juego bajo el reconocimiento de sus compañeros.
Con esta actuación, Armando González manda un mensaje contundente: está listo para dejar de ser una promesa y convertirse en una realidad en el exigente balompié de Europa.
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