
¡Se incendió el rancho en el Chávez Ravine! El pitcheo de los Dodgers de Los Ángeles se desmoronó de forma trágica en la fatídica séptima entrada, abriendo las compuertas del desastre en una noche donde los Milwaukee Brewers se llevaron una contundente victoria para poner la Serie de Campeonato al borde del abismo.
La novena angelina sumó su tercer descalabro consecutivo ante la artillería de Wisconsin, colocándose contra las cuerdas y obligada a una proeza histórica en las Grandes Ligas. Con la serie en contra, el cuadro de Dave Roberts tendrá que remar contracorriente y ganar 4 duelos en fila si es que desea rascar el boleto a la Serie Mundial.
El astro de la loma de las responsabilidades, Blake Snell, dictaba una cátedra de pitcheo con serpentina de lumbre que promedió las 97.3 mph en sus disparos. Tras un cuadrangular de Jackson Chourio en el primer capítulo, el zurdo enderezó las costuras al retirar a 18 de los siguientes 20 bateadores, incluyendo una hilera de 14 retirados en fila.
Sin embargo, el destino le cobró la factura al serpentinero estelar en la apertura del 7 rollo cuando regaló un pasaporte inicial a Andrew Vaughn. Acto seguido, la ofensiva de los Cerveceros explotó con furia al conectar cuadrangulares consecutivos que le dieron un giro de 180 grados a la pizarra electrónica ante el silencio sepulcral de los aficionados.
Los Dodgers habían logrado timbrar previamente gracias a una brava reacción frente al relevista diestro Abner Uribe en la conclusión del 6 episodio. Con la casa llena tras pasaportes seguidos, el receptor Will Smith se vistió de héroe de forma momentánea al romper una malaria de 1 de 25 juegos en playoffs, sacando un limpio doblete remolcador por la pradera izquierda.
La fiesta angelina se congeló de tajo debido a que la artillería local fue incapaz de descifrar los envíos del abridor Robert Gasser, permitiendo apenas 3 imparables a lo largo del compromiso. En el relevo de los de casa, el serpentinero Roki Sasaki y el zurdo Justin Wrobleski terminaron por sepultar las esperanzas al tolerar carreras sucias en el cierre de la jornada.
Snell abandonó la colina con 9 ponches en su cuenta personal, sufriendo un doloroso castigo tras no haber permitido un solo vuelacercas durante toda la campaña regular. Con este amargo resultado en el coloso de Los Ángeles, el panorama rumbo a la corona se puso color de hormiga, obligando al estratega Dave Roberts a quemar sus mejores naves en el diamante.
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