
Los representantes europeos en el Consejo de la FIFA exigieron al organismo que responda por escrito, antes del 2 de noviembre, a 42 preguntas sobre decisiones financieras, posibles conflictos de intereses y asuntos relacionados con la organización del Mundial. La solicitud apunta directamente al presidente de la entidad, Gianni Infantino, y retoma las dudas que surgieron tras el intento de impulsar un proyecto de inversión privada que fue retirado en julio.
La carta, firmada por el secretario general de la UEFA, Theodore Theodoridis, en nombre de los siete miembros europeos del Consejo, fue dirigida al secretario general de la FIFA, Mattias Grafström. El documento reclama explicaciones detalladas y justificaciones para cada respuesta. También exige que cualquier negativa a entregar información sea fundamentada.
Los representantes consideran que las explicaciones ofrecidas hasta ahora no han resuelto sus inquietudes. En el texto, sostienen que la retirada del proyecto, el reconocimiento de errores y el anuncio de posibles reformas de gobernanza no aclaran cómo se tomaron las decisiones ni por qué el Consejo de la FIFA no participó en el momento correspondiente.
«Estas explicaciones no han comenzado a responder satisfactoriamente a una serie de preguntas fundamentales planteadas por los miembros del Consejo. Otras siguen sin respuesta, y la información y documentación solicitadas no han sido proporcionadas», señala la carta.
La UEFA también pidió una copia de la grabación de la reunión del Consejo de la FIFA celebrada el día 15, junto con todos los materiales presentados durante el encuentro. La exigencia se produce después de que los delegados europeos expresaran su descontento por la falta de claridad de Infantino en esa sesión.
El proyecto de inversión y las dudas sobre la transparencia
Uno de los principales focos de la disputa es FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa con la que se pretendía ofrecer a inversores privados una participación en competiciones de la FIFA. El plan contemplaba una operación valorada en $4,200 millones de dólares, pero fue abandonado en julio tras una fuerte oposición de las confederaciones y federaciones europeas.
La carta pregunta si Infantino contempló ocupar un cargo de responsabilidad dentro del proyecto y reclama documentación sobre el proceso que llevó a su creación. La UEFA ya había solicitado ante tribunales federales de Estados Unidos autorización para emitir citaciones que obligaran a entregar documentos y prestar testimonios bajo juramento sobre la iniciativa. Los abogados de la FIFA, por su parte, han acusado a la UEFA de acosar al presidente del organismo.
Las preguntas también abarcan las finanzas de Infantino. Los miembros europeos solicitan aclaraciones sobre una supuesta remuneración adicional considerable que no habría sido incluida en el informe anual de la FIFA. Quieren conocer el importe, los motivos del pago, si fue autorizado por los órganos competentes y si se abonaron los impuestos correspondientes.
Otro asunto es el presunto contrato de alquiler por siete años, valorado en unos cuatro millones de dólares, para unas oficinas en la Torre Trump de Nueva York. La operación estaría vinculada con Eric Trump, hijo del presidente estadounidense Donald Trump. Los representantes europeos también cuestionan la selección de Thrive Capital, dirigida por Joshua Kushner, miembro de la familia Trump, para participar en FFE sin una licitación pública y bajo condiciones de estricta confidencialidad.
El documento incluye, además, preguntas sobre los gastos de alojamiento de Infantino en Qatar y Estados Unidos, así como sobre los pagos realizados al cantante Marc Anthony.
Balogun, la final del Mundial y el Premio de la Paz
La revisión solicitada por la UEFA no se limita a cuestiones económicas. Los representantes también preguntan por la decisión de dejar en suspenso la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun después de una llamada de Trump a Infantino. La FIFA justificó entonces la medida por la necesidad de preservar la estabilidad, la previsibilidad y la integridad de las competiciones. La carta cuestiona ese criterio y pregunta por la intención de modificar el artículo aplicado en el caso.
Otro punto de controversia es la duración del descanso de la final del Mundial entre España y Argentina, que se extendió a 27 minutos. La UEFA pide identificar quién autorizó la decisión y por qué se tomó sin una solicitud ni consulta previa a la International Football Association Board (IFAB). También reclama explicaciones sobre las pausas de hidratación.
Los miembros europeos quieren saber quién propuso crear el Premio de la Paz de la FIFA, concedido a Donald Trump hace un año, y qué papel desempeñó Infantino en esa decisión. La consulta llega mientras la Comisión de Responsabilidad Social se prepara para evaluar el galardón.
La independencia de los órganos internos también está bajo escrutinio. La carta plantea dudas sobre la imparcialidad de Bruno Chiomento, presidente de la Comisión Electoral de la FIFA, debido a su relación de aproximadamente 20 años con Infantino y su presencia habitual en eventos de la organización. Los firmantes preguntan si se consideraría reemplazarlo de cara a las elecciones del 18 de marzo.
Asimismo, cuestionan la neutralidad de la administración de la FIFA después de que el secretario general y miembros de su equipo directivo expresaran apoyo a Infantino tras una reunión celebrada en Rabat el 5 de agosto, una vez retirado el proyecto FFE.
El Consejo de la FIFA está integrado por 37 miembros, siete de ellos europeos, entre quienes se encuentra el presidente de la UEFA, Alexander Ceferin, que ocupa una vicepresidencia. La próxima reunión del órgano está prevista para el 16 de diciembre en Doha.
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