
El caso que investiga el homicidio del actor James Handy, de “Top Gun: Maverick”, ha dado un giro inesperado que pone sobre las cuerdas a la Justicia de Los Ángeles. Y es que recientemente se dio a conocer que Michael Gledhill, acusado de quitarle la vida al histrión, no se encuentra en condiciones mentales para enfrentar un proceso penal.
De acuerdo con el veredicto de la jueza Maria Cavalluzzi, el individuo de 44 años no comprende los cargos en su contra ni puede colaborar de manera racional con su defensa.
Durante la audiencia prevista para la formulación de cargos, realizada el pasado 5 de junio, se reveló que las evaluaciones psiquiátricas determinaron que Gledhill no estaba en condiciones de afrontar el juicio o tomar decisiones adecuadas sobre su medicación.
La misma evaluación planteó que, de someterse a un tratamiento farmacológico adecuado, su estado podría mejorar. Por esta razón, la jueza Maria Cavalluzzi derivó el caso a un tribunal especializado en salud mental.
Este diagnóstico ha propiciado que el procedimiento judicial quede suspendido hasta nuevo aviso.
El arresto y acusación formal contra Michael Gledhill se dio luego de que este admitiera ser la persona detrás de la muerte de James Handy. Dicha confesión tuvo lugar el 3 de junio, cuando el joven en cuestión hizo un llamado a la policía a través del 911.
“Soy el hijo del hombre, acabo de matar al hombre del pecado”, es la frase listada en el reporte policial y citada por AP.
Según información recuperada por Infobae, la próxima comparecencia judicial de Michael Gledhill fue fijada para el 14 de julio, fecha en la que se analizará su posible internación a un centro de salud mental a largo plazo.
De recuperar la aptitud mental necesaria para enfrentar un juicio, el proceso penal podría reanudarse conforme a la disposición de la jueza en turno.
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