
Rafael Márquez ya se la sabe. El oriundo de Zamora, Michoacán, acaba de asumir la silla más caliente de todo el país y, aunque ahorita todo sea miel sobre hojuelas y sonrisas para la foto, el nuevo timonel del Tricolor tiene bien claro que el amor en la Federación Mexicana de Fútbol dura lo que un suspiro en un vestidor.
Más tardó en acomodarse el saco de director técnico que en sentir la sombra de su antecesor, Javier “El Vasco” Aguirre, y el peso de una afición que no perdona ni una racha de viento en contra.
Para abrir boca en su primera lista de convocados —con la mira puesta en la exigente gira del 26 de septiembre al 6 de octubre contra Colombia, Perú, Estados Unidos y Chile— Rafa prefirió no jugarle al vivo.
Nada de experimentos raros ni inventos de última hora. El “Kaiser” ya cantó su estrategia: va a agarrar el esqueleto que dejó el Mundial y, sobre esa misma base, irá recortando y puliendo las piezas según le llene el ojo su propio paladar futbolístico.
Y es que Márquez no es ningún novato de la vida; sabe perfectamente que dirigir a la selección no es ir a un día de campo. Al contrario, el banquillo azteca es una auténtica bomba de tiempo donde la mecha siempre está corta.
En este negocio, los mismos de pantalón largo que hoy te dan la palmadita en la espalda y te juran amor eterno, mañana te tiran la guillotina por debajo de la mesa al primer tropezón. En las oficinas de Toluca la ética cotiza a la baja y el ambiente se vuelve hiel antes de que puedas decir “fuera las manos”.
A marchas forzadas, el estratega mexicano todavía anda armando su cuartel general. Aunque la lógica dictaba reciclar a varios de los ayudantes que le cargaban las libretas al “Vasco”, Rafa quiere meterle su propio sello al asunto.
Su primera gran apuesta, el golpe de timón que de verdad haría ruido, es convencer a Andrés Guardado. Márquez quiere que “El Principito” mande a volar la comodidad bética de Sevilla y se regrese al rancho a morder el polvo del cuerpo técnico, aceptando los madrazos y los riesgos que implica meterse a este avispero.
“Para mi primera convocatoria no habrá grandes cambios de la lista que enfrentó el Mundial. Vamos a darle continuidad al trabajo”, soltó sin rodeos el exjugador del Barcelona en un evento privado, dejando en claro que las vacas sagradas y los conocidos de siempre mantendrán su lugar por ahora.
Así que, señores, vayan preparando el hígado y la botana, porque la película viene con el mismo elenco. No esperen milagros ni caras nuevas de la noche a la mañana: en la cancha seguiremos viendo desfilar a los sospechosos comunes como el “Tala” Rangel, Johan Vásquez, César Montes, Edson Álvarez, Erik Lira, el “Piojo” Alvarado, Brian Gutiérrez, Obed Vargas, Julián Quiñones y Raúl Jiménez.
La era de Rafa Márquez arranca sin sorpresas, pero con el cuchillo entre los dientes.
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