
Los Rayados de Monterrey mostraron más sangre fría en los penales para eliminar al América de las semifinales de la Leagues Cup al imponerse en penales 5-4 después de un intenso 2-2 en el enésimo fracaso internacional de las Águilas.
Fue el belga Hugo Jean- Marc Cuypers quien definió a favor de los regiomontanos el penalti definitivo para aprovechar la falla en el cuarto disparo del americanista Alan Cervantes, que sentenció la suerte del cuadro dirigido por el uruguayo Guillermo Almada en su primer fracaso como técnico de las Águilas.
Por Monterrey anotaron en forma perfecta los tiros penales Lucas Orellana, Diego Rossi, Víctor Guzmán, Jesús Corona y Hugo Jean- Marc Cuypers. Mientras que por América falló Alan Cervantes y anotaron Raphael Veiga, Brian Rodríguez, Israel Reyes y Erick Sánchez para el 5-4 definitivo.
De alternativas
El América saltó a la cancha decidido a devorarse el primer tiempo. Los azulcremas tomaron la batuta del encuentro y se cansaron de dar sensaciones de peligro gracias a transiciones a velocidad pura, explotando las bandas con un Isaías Violante encendido por los dos costados y las diagonales del charrúa Brian Rodríguez por izquierda.
Ese dinamismo de las Águilas hizo que Rayados tardara un mundo en asentarse en el terreno de juego para frenar los embates. El cuadro dirigido por Guillermo Almada coqueteó en serio con abrir el marcador, pero el silbante guatemalteco Mario Alberto Escobar se guardó el silbato y perdonó un penal del tamaño del Azteca tras una falta clarísima de Carlos Salcedo sobre Henry Martín.
Esa polémica jugada enfrió un poco el partido, pero al minuto 29 el grito de gol se ahogó en la tribuna cuando Violante tuvo la oportunidad de oro para adelantar al América. El juvenil sacó un zurdazo cruzado, pero el arquero argentino Esteban “Sabandija” Andrada recostó de gran manera para enfriar el peligro.
Tras el susto, Monterrey amarró bien sus líneas para cerrarle los caminos a los de Coapa. Los regiomontanos equilibraron la balanza y comenzaron a asomarse a los linderos del área rival para meterle un susto a Rodolfo Cota, aunque sin mucha dinamita. Si los primeros 45 minutos hubieran sido una pelea de box, las Águilas se habrían llevado las tarjetas por decisión unánime.
El gran cierre de la primera mitad que tuvieron los Rayados se reflejó de inmediato en el marcador al arrancar el complemento. Las huestes comandadas por el “Pelado” Matías Almeyda pusieron el primero de la noche gracias a una obra de arte firmada por Diego Rossi al minuto 49.
El charrúa hizo gala de su excelsa técnica individual para estrenarse como el refuerzo de lujo de la Pandilla proveniente de la MLS. Rossi sacó un zapatazo con muchísimo veneno desde el sector derecho, pegado a la línea de banda en tres cuartos de cancha, dejando flotando en el aire la eterna duda de si buscaba un centro o si intentó teledirigir la de gajos directamente al arco.
Lo cierto es que la esférica terminó techando de forma increíble al guardameta azulcrema Rodolfo Cota. Fue un auténtico golazo que silenció las tribunas y dejó con el ojo cuadrado a los miles de fanáticos presentes en el Dignity Health Sports Park, quienes no daban crédito a la desventaja de las Águilas.
Una segunda mitad de alto octanaje
Fiel a su ADN, la respuesta del cuadro de Coapa fue furibunda. Apenas diez minutos después, Ramón Juárez emparejó los cartones al 57 tras cazar un balón suelto dentro del área chica, derivado de una precisa falta cobrada por el brasileño Raphael Veiga.
Instantes antes del empate, Monterrey ya se había salvado milagrosamente cuando Brian Rodríguez perdonó frente al arco norteño, estrellándole la pelota en las piernas a un Esteban “Sabandija” Andrada que aguantó como los grandes.
Con el momento anímico de su lado, el América olió la sangre y se fue con todo sobre su presa. Al minuto 64, Alan Cervantes consumó la voltereta con una pintura de gol de altísima manufactura; el mediocampista prendió la pelota desde fuera del área y la colgó directo en el ángulo, haciendo inútil la estirada de Andrada.
Con el orgullo herido, los dirigidos por Almeyda subieron las revoluciones para buscar el milagro y la recompensa llegó por la vía de un polémico penal al 68. Orbelín Pineda arrastró el de balón, sintió el contacto en la pierna de Kevin Álvarez y se dejó caer en el área para que se decretara la pena máxima.
La acción desató la furia americanista debido a que el silbante Escobar decidió no revisar la pantalla del VAR. En medio de las dudas sobre si le habían “acuchillado” el partido a las Águilas, el argentino Lucas Ocampos cobró con fría autoridad para engañar al portero y firmar el 2-2 definitivo en una noche de auténtico alarido que dio paso a los penales para definir al finalista.
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