
El idilio con el gol y el paso perfecto en territorio europeo sufrieron un doloroso frenazo este fin de semana. Armando González probó por primera vez el amargo sabor de la derrota desde su llegada a las filas del Olympiakos.
Ahora, el conjunto de El Pireo cayó por la mínima diferencia en su propio patio ante la escuadra del OFI, en un compromiso bastante espeso correspondiente a la cuarta jornada de la Superliga de Grecia.
La Hormiga saltó a la cancha como el hombre en punta del esquema titular y aunque peleó como un león en el área enemiga, esta vez se topó con pared y no pudo extender la racha goleadora que venía presumiendo en sus anteriores dos apariciones, dejando en claro que en el viejo continente nadie regala nada.
Durante los primeros cuarenta y cinco minutos, el encuentro se tornó sumamente ríspido en la mitad de la cancha, con dos escuadras que se estuvieron midiendo el agua a los camotes sin arriesgar de más. El atacante mexicano estuvo a nada de ponerse el traje de héroe justo antes de que las escuadras se marcharan al descanso.
La jugada del mexicano se produjo cuando recibió un esférico entre dos zagueros y sacó un derechazo con el empeine que lamentablemente se techó por encima del larguero, ahogando el grito de la tribuna que ya coreaba la anotación.
La tónica del partido no cambió mucho para el complemento y el canterano azteca volvió a oler la sangre al minuto sesenta y tres, momento en el que se encontraba cazando un rebote en el área chica, pero la oportuna intervención del guardameta rival le quitó el dulce de la boca al desviar el balón milimétricamente antes de que el ariete nacional pudiera empujarlo a las redes.
Para colmo de males, las cosas se pusieron color de hormiga apenas tres minutos después, cuando Kenan Kodro se inventó una jugada individual y sacó un disparo quirúrgico que se colgó justo en el ángulo superior derecho de la portería bética, poniendo el uno a cero que cayó como un auténtico balde de agua fría para los locales.
Inmediatamente después de sufrir la anotación en contra, el cuerpo técnico del Olympiakos entró en pánico y decidió mover sus piezas en el tablero, retirando de la cancha al delantero mexicano para quemar sus últimos cartuchos a la ofensiva.
A pesar de que el Olympiakos se volcó con el cuchillo entre los dientes buscando rescatar el barco en los minutos finales, la zaga del OFI se plantó con mucha categoría en el fondo para contener los embates, consumando una dolorosa derrota que le quita el invicto al gigante griego y deja a la Hormiga González con la tarea pendiente de volver a encender la mecha para los próximos compromisos.
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