En medio de huelgas de hambre en centros de detención en al menos cuatro estados, donde inmigrantes denuncian vivir en condiciones infrahumanas, la semana cerró con la aprobación en el Senado de 70,000 millones de dólares adicionales para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y CBP por el resto del mandato de Donald Trump, que se suman al multimillonario presupuesto de 170,000 millones de dólares del que ya gozan ambas agencias.
Mediante el proceso de reconciliación, que requiere una mayoría simple, el Senado aprobó la partida presupuestaria impulsada por Trump para reforzar su agresiva política migratoria sin las reformas que exigían los demócratas para aumentar la supervisión y reducir los abusos de los agentes migratorios. La medida pasa ahora a la Cámara Baja para su aprobación antes de llegar al escritorio presidencial.

El Senado consideró varias enmiendas y una de las primeras buscaba eliminar el fondo de 1,776 millones de dólares del erario público destinado a indemnizar a aliados del presidente Trump que alegaran haber sido “perseguidos” por el gobierno del demócrata Joe Biden. Entre esas supuestas “víctimas” figuran los responsables del sangriento asalto al Capitolio federal del 6 de enero de 2021 para impedir la certificación del triunfo de Biden en las elecciones de 2020 y a quienes Trump, tras ganar los comicios de 2024, indultó y ha llamado “patriotas” y “rehenes”.
La enmienda demócrata fue derrotada, pero el Departamento de Justicia ya había indicado que no seguiría adelante con el controversial fondo. Aun así, los demócratas y algunos republicanos no confían en que ese sea realmente el caso.
Fuera del plan revisado que finalmente se aprobó quedó además la partida de 1,000 millones de dólares para financiar el salón de baile de la Casa Blanca, que Trump aseguró sería pagado con fondos privados.

Como reportó La Opinión, “el presupuesto adicional para ICE y otras agencias migratorias ha estado bajo críticas de defensores de los derechos civiles y de los inmigrantes, debido al temor de que aumente la persecución de personas indocumentadas en EE.UU., en lugar de atender el problema migratorio de fondo”.
Y es que se trata de llenar las arcas de ambas agencias migratorias sin aprobar reformas que eliminen la violencia con la que operan algunos agentes, al grado de matar a dos ciudadanos estadounidenses; que eviten violaciones a derechos básicos de los detenidos; el uso de perfiles raciales contra ciudadanos y residentes legales; los abusos en centros de detención; y la falta de rendición de cuentas por sus acciones.
Excesos de ICE se manifiestan en los centros de detención
Otra manifestación de los excesos de ICE se observa en los centros de detención, donde durante décadas se han denunciado abusos físicos y psicológicos, además de condiciones deplorables, incluyendo agua contaminada, alimentos en mal estado y falta de atención médica adecuada.

Se han reportado huelgas de hambre en al menos cuatro estados en cárceles privadas financiadas con fondos públicos. Adelanto, en California, y Delaney Hall, en Newark, Nueva Jersey, son operados por la controvertida empresa GEO Group, que enfrenta demandas y denuncias por abusos y negligencia médica, entre otras acusaciones.
En los últimos meses también se ha registrado un aumento en la cifra de muertes en centros de detención, incluidos suicidios.
La Opinión informó que activistas se manifestaron en el centro de Los Ángeles en solidaridad con los inmigrantes detenidos en Adelanto y denunciaron represalias contra los líderes de la huelga de hambre.
“En un comunicado compartido con los medios, se incluyen testimonios de cuatro personas detenidas en Adelanto. En él indican que las represalias han incluido confinamiento solitario, el ingreso de guardias con equipo táctico a las unidades y cierres de seguridad que afectan distintos sectores de las instalaciones. Las personas ubicadas en el lado oeste del centro también han reportado cortes intermitentes de electricidad y falta de acceso al agua”, indicó el diario.
Prevalece un clima de miedo

A días de que arranque la Copa Mundial de la FIFA 2026, organizaciones reiteraron que Estados Unidos enfrenta “un clima de miedo, incertidumbre y represión” que podría afectar tanto a aficionados como a residentes durante el torneo que se celebrará conjuntamente con México y Canadá del 11 de junio al 19 de julio, informó La Opinión.
“La advertencia fue lanzada por la coalición Sport & Rights Alliance y Human Rights Watch (HRW), cuyos representantes cuestionaron las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump y la falta de implementación efectiva de los compromisos de derechos humanos anunciados por la FIFA”, añadió el artículo.
“Según datos citados por HRW, durante 2025 las autoridades migratorias realizaron decenas de miles de arrestos en las once ciudades estadounidenses que albergarán encuentros mundialistas, una situación que, advierten, podría desalentar la asistencia de aficionados internacionales”.
El diario también informó que “el sheriff del condado de Los Ángeles, Robert Luna, declaró tener confianza en que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no lleven a cabo redadas contra inmigrantes durante el Mundial 2026, pese a su participación en los operativos de seguridad”.

Aniversario del 6 de junio
Precisamente este sábado se cumple el primer aniversario de las violentas redadas en el área de Los Ángeles, que provocaron protestas y el despliegue, por orden de Trump, de la Guardia Nacional y de los Marines, sentando las bases para agresivos operativos en diversas ciudades del país.
Un año después, siguen manifestándose las secuelas de esos operativos: familias separadas, niños ciudadanos estadounidenses e incluso menores enfermos deportados junto a sus padres, ciudadanos y residentes legales afectados por perfiles raciales, daños psicológicos —particularmente entre los niños—, dislocación económica de familias y comunidades, y la pérdida de cientos de miles de empleos en distintas industrias.
Aunque el gobierno de Trump quiere dar la impresión de que ha reducido los niveles de violencia, la realidad es que los cambios han sido principalmente cosméticos y las detenciones y deportaciones continúan. De hecho, la administración busca mecanismos para aumentar las expulsiones despojando de estatus legal a inmigrantes, retrasando la renovación de permisos como DACA y celebrando ahora “megaaudiencias” donde, según EFE, “más de cien inmigrantes están citados simultáneamente para responder por sus procesos, una táctica sin precedentes que, según expertos, busca elevar el número de deportaciones”.

También busca rechazar peticiones de asilo sin entrevistas
La Opinión reportó que “la administración Trump estudia una nueva medida que podría transformar de manera significativa el proceso de asilo. De acuerdo con documentos internos obtenidos por CBS News, funcionarios federales evalúan permitir que ciertas solicitudes sean rechazadas de forma expedita sin que los solicitantes tengan acceso a una entrevista con autoridades migratorias”.
“Según la información revelada por el medio citado, la propuesta facultaría a funcionarios del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) para desestimar solicitudes de asilo cuando determinen que fueron presentadas más de un año después del ingreso del inmigrante al país”.
Cita de la semana
“Nadie puede disfrutar del Mundial si al entrar en un estadio te pide el pasaporte un agente enmascarado”, declaró Minky Worden, directora de Iniciativas Globales de Human Rights Watch, sobre la presencia de ICE y CBP para asistir en labores de seguridad en los estadios donde se disputarán los partidos de la Copa Mundial FIFA 2026.
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