Caras largas y semblantes de desasosiego fueron el colofón de hinchas ecuatorianos de Los Ángeles que no podían dar crédito al tropiezo de la selección “Tricolor” en su debut frente a Costa de Marfil, vencedora el domingo en Philadelphia por la mínima diferencia de 1-0. El gol de los “Elefantes” de Costa de Marfil cayó como un balde de agua fría a los 89 minutos.
“La selección tiene un buen nivel de futbol”, dijo Julio Saad, un fanático originario de Guayaquil que vio el cotejo en el restaurante “…donde Angie” en la ciudad de Norwalk. “No sé qué nos pasó hoy”.
“No hay que perder la fe”, añadió el trabajador de una fábrica de colchones en la ciudad de Fullerton, en el condado de Orange.
Patricio Landázuri, originario de Quito y profesor de GED para personas adultas en Palmdale, no pudo ocultar el dolor por la derrota. “Sí duele porque pudimos haber ganado; tuvimos dos tiros a los palos”, indicó.

“A veces la suerte nos juega en contra, pero la competencia sigue; el Mundial no se ha acabado, y lo último que podemos perder es la esperanza”.
La selección de Ecuador ha participado en cinco Copas del Mundo de la FIFA: Corea-Japón 2002, Alemania 2006 (donde logró su mejor resultado histórico alcanzando los octavos de final); Brasil 2014, Qatar 2022 y ahora el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
“¡A bio, a la bao, a bim bom ba! ¡La Tri! ¡La Tri! ¡Rá, rá, rá!”, cantó Karen Jacho, originaria de Valencia, provincia de Los Ríos, mientras jugueteaba con su bebé, Aylani, de seis meses.
José Luis Armas manifestó que la ilusión de 18 millones de ecuatorianos es que ‘La Tri’ se recupere en el próximo partido contra Curazao en Kansas City y cerrar con todo frente a Alemania, que vapuleó 7-1 a los curazaleños también ayer. “Nos unimos en un solo grito y un solo corazón”, dijo Armas.
Ecuador llegó al debut mundialista con una racha de 19 partidos invicto, lo que le comprometía a dar más desde el punto de vista del resultado contra Costa de Marfil.

El hincha ecuatoriano manifestó que si bien no han sido muchos los goles del equipo que dirige el argentino Sebastián Beccacece, se contaba con la fortaleza de la media cancha y dos de los mejores defensas del mundo: Willian Pacho (Paris Saint-Germain) y Piero Hincapié (Arsenal), quienes ante Costa de Marfil se vieron superados por la contextura física y la velocidad de los marfileños.
“Definitivamente, nos falta un goleador, aparte de que en un descuido no costó el gol; tuvimos muchas oportunidades y, desgraciadamente, Enner Valencia falló dos claras”, añadió. “No supimos aprovechar. Mi pronóstico inicial era 2-0, pero esas son las ilusiones del hincha. A veces se plasman en realidad y a veces se quedan en los sueños”.
Encuentro futbolero multicultural
Independientemente del resultado, en el restaurante se vivió una fiesta multicultural con aficionados de diversos países latinoamericanos respaldando al seleccionado ecuatoriano y disfrutando platillos típicos: empanadas de viento, seco de chivo, bollo de pescado, guatita (menudo para los mexicanos), ceviche de camarón y muchos más que fueron acompañados de arroz blanco y chifles (plátanos).
“¿Y ustedes, criaturas de Dios, no van a comer?, preguntó “Nachito” Cedeño a Sergio Granda, hijo de padres ecuatorianos y a su novia, la mexicana Cecilia Reséndez. Al final, ordenaron ceviche de camarones y patacones (plátano frito aplastado/tostones).
Tampoco podía faltar el plato principal que define la cultura culinaria ecuatoriano: encebollado, que es un platillo que se prepara con pescado de albacora, yuca, cebolla, cilantro y se le agrega limón y chifles.
“Me siento muy emocionada de recibir a toda mi gente y a todos los ciudadanos del mundo”, declaró Angela Moreno, propietaria del restaurante “…donde Angie”, ubicado en la avenida Rosecrans en Norwalk.
La familia de Óscar Mera, su esposa María Dolores Paredes y su hija Belén hicieron el viaje a Estados Unidos para estar en los tres partidos la Copa Mundial de la FIFA 2026.
“De Los Ángeles nos vamos para Kansas y luego a Nueva York”, dijo Mera, quien dio a conocer que el viaje le costó alrededor de $20,000.

“Es una oportunidad única en la vida”, dijo el hombre de 75 años originario de Quito. “Fue un dinero que habíamos ahorrado y que quizás al final podría haber tenido otro destino”.
“Jugaron a nada y pagaron el precio de la inefectividad ofensiva”, criticó Patricio Varela, un transportista nacido en Ibarra, Ecuador. Su esposa hondureña, Vanessa Sierra, fue más contundente: “Ecuador jugó fatal… asqueroso”.
Sin embargo, a pesar de la derrota, los hinchas ecuatorianos se animaron a desplegar una bandera tricolor de 25 pies de largo, mientras cantaban “¡Ecuador!, ¡Ecuador!, ¡Ecuador!”.
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