
El clásico del norte se juega siempre a muerte y con el cuchillo entre los dientes, por lo cual, de cara al choque del próximo sábado contra la selección mexicana, para la escuadra dirigida por Mauricio Pochettino, venir de atrás y vencer 4-2 a Chile dejó el terreno limpio rumbo al clásico del Río Bravo.
Esta victoria no es un simple número en el papel, ya que tanto para el argentino Pochettino en su nueva etapa al frente del conjunto estadounidense como para Rafael Márquez, estrenándose en el banquillo mexicano, este compromiso directo de la fecha FIFA es por mucho la prueba más importante de toda la cartelera.
El triunfo del cuadro de las barras y las estrellas cobra un valor enorme con miras al partido ante el Tri por la forma en la que se levantaron de la lona luego de que la escuadra andina se fuera al descanso con una sorpresiva ventaja de dos goles contra uno en los primeros cuarenta y cinco minutos.
A diferencia del amargo empate entre México y Perú, donde los equipos jamás se encontraron en la cancha, en Saint Louis tanto norteamericanos como sudamericanos se dieron con todo, al grado de que Leandro Hernández y Chris Richards estuvieron a un pelito de armar la campal a punta de empujones en el terreno de juego.
La escuadra del Tío Sam enderezó por completo el rumbo en la segunda mitad para recetarle a la mermada selección chilena su segundo descalabro consecutivo del torneo internacional después de que los sudamericanos también mordieran el polvo frente al representativo de Canadá en su partido de preparación allá en Toronto.
Aunque el once andino quiso lavar su imagen con los goles anotados por Diego Ulloa y Maximiliano Gutiérrez, poniendo a soñar a sus seguidores con una buena victoria, las anotaciones finales de Sebastian Berhalter junto a Julian Hall, Chris Richards y Mathis Albert terminaron por regresarlos a su triste realidad.
El cuadro de Estados Unidos pegó primero gracias al segundo pepino consecutivo en la cuenta personal de Sebastian Berhalter, hijo del exentrenador Gregg Berhalter, quien aprovechó un enorme centro enviado por Sergiño Dest para mandar guardar el esférico al fondo de las redes enemigas en la parte inicial.
Chile supo aguantar candela en propio patio y le dio la vuelta a la tortilla gracias al caos en el área que permitió el zapatazo de Ulloa y a una auténtica obra de arte de Maximiliano Gutiérrez, quien recortó por la banda izquierda para sacar un derechazo potente que dejó sin opciones al guardameta Chris Brady.
La felicidad le duró un suspiro a los sudamericanos porque al minuto 51, Hall puso las tablas con un testarazo implacable y al 62 Chris Richards completó la remontada definitiva de cabeza mandando al fondo un centro preciso nacido desde las botas del inspirado Berhalter.
El juvenil Mathis Albert, otra de las nuevas joyas lanzadas por Mauricio Pochettino en este proceso, cerró la cuenta definitiva firmando el cuatro por dos final en tiempo de compensación justo antes de que se desatara un conato de bronca por unos ligeros patines que Hernández le propinó al arquero Schwake.
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